Del poemario engavetado, inédito y escrito en 1991, De memoria y olvido
¿Dónde habrá llegado aquel poema,
el escrito por mí para ese hombre
que todo luz, esencias descubría
al descender tan solo a los infiernos?
Él, que se iba a vivir y se moría
del puro esplendor de su mirada
hallaba recién, la amiga mano,
atando al sueño su sustancia.
Él, el inocente,
el ángel de la muerte,
el diablo de la vida,
ausente no parece,
la vigilia le ata por un siempre
conocimiento de sucesivas formas
que desandan las imágenes creadas.
Así, Lezama, ya nos mira,
sonríe lento, calla, riega la noche con memoria
sincopada penetrando en el espacio de La Habana.
Nacido de la imagen
precipita la senda del regreso,
viaje feliz, circular reclamo del alma,
esfuerzo de ser el verbo
de un porvenir ya destinado.
Suerte del ser, descendimiento.
Descubrimiento niño:
respiración tenaz de la garganta
que sueña en vilo su disolución primera.
Aún despedazado, vedle,
rompiendo el mar, con fieros pasos
de amor, de sed, de ansia.

Comentarios
Gratitudes, formidable lectura,
Pepe Prats Sariol