11.27.2010

Poema XIII de Félix Luis Viera


del poemario La patria es una naranja

73
lsla de Cuba,
cuántas guitarras han sido rotas en tu nombre,
cuántos tiranos te han violado luego de haberte proclamado doncella nuevamente,
cuántas muchachas han mordido el polvo de 
su Sueño
luego de que el azulísimo mar se ha hecho rojo 
con la sangre de sus amores,
cuántos niños han perdido sus globos bajo el
trueno prometedor de la Justicia.
Cuántas gonorreas, cuántos chancros
han depositado en ti tus salvadores,
cuántos, blandiendo el rojo matiz de la poesía,
han encadenado tus ojos, han lanzado
en aviones de papel la mentira de ti 
como una fruta plástica.

lsla de Cuba, sangre que no termina,
¿dónde te hallas en esta noche, dónde
que tus boleros no me alcanzan, dónde
que aquellas mujeres no me afierran los timpanos con sus risas como
pífanos que estallan, dónde los negros que no llegan acezantes, tautológicos,
serenos como sierpes en fuga, donde
las negras que no me asaltan con sus culos como bastiones bíblicos?
Y ¿dónde, donde aquellas mulatas
que bajo las nieves de los relámpagos consagran la hostia?

Dónde,
amor mío,
en esta noche cuando
me dueles en toda la boca,
cuando
inútilmente
te busco en el lejano frío.

74

Alguien desde la patria me envía una postal y me dice que la patria
sigue siendo esa postal:
El póster de una hermosa mujer que, en biquini,
va caminando por una playa interminable.
Una mujer real que por tres dólares alquila las entrañas.
Un trovador que no deja de cantar.
Y el Tirano, que en la alta tribuna
grazna, grazna, grazna.

75


Candorosas putas de mi patria
lejos, desde esta gigantesca Ciudad yo las saludo
yo las amo en la distancia
muchachas que soñaron como yo una vez con el porvenir del oro
equitativamente repartido
Putas mías
putas filólogas ingenieras médicas economistas lánguidas licenciadas
que se han vendido a un italiano gordo dueño de un taller de mecánica
a un gastronómico sueco
a un trailero mexicano
a un canadiense que corta el césped en los jardines ajenos
a un español especialista en longanizas
a un portugués ratero
yo las quiero putas mías
yo las quiero y les canto y soy vuestro defensor
muchachas
adolescentes
cuyos padres les dijimos que el hambre jamás entraría en vuestro reino
puesto que era
asunto de otras latitudes
cuyos padres les aseguramos
que aquellos que hoy las poseen por cuatro dólares
eran miserables sin valor para construir un porvenir ausente del oprobio
cuyos padres les aseguramos
que cantaríamos a las cinco de la tarde
cada dia
en las colinas que levantábamos donde habríamos de cultivar flautas
y guitarras
Putas de la patria mía
muchachas adolescentes licenciadas en proyectos perdidos
yo las quiero
y las convoco a seguir amando cuando llegue el momento.

76

Si unos bárbaros quieren quitarnos la naranja
entonces la patria deja de ser una naranja y una calle y un charco
y una cañada
y van los hombres a morir por ella,
pero en realidad van a morir por la naranja.

77

De la otra patria se adueñó el Tirano,
de la patria que dicen los tiranos que es la patria
se adueñó,
la tomó para sí completamente
y la guardó en su banco,
justamente en su banco particular:
los tiranos guardan todo en su banco particular.

78

El hombre, en verdad, se queda completamente solo, cuando
la poesía lo abandona:
la patria nunca habrá de abandonarlo.

79

Tirano de la patria,
no es el poeta quien te odia,
quien te aborrece es la poesia.

80

Hija mía, un día cantaremos, no importa
que yo no esté contigo; cantaremos tú y yo.
No importa
que yo ya no esté:
cantaremos los dos.

Debes creer en la canción
que han creado las flores, los árboles, el viento
y sobre todo en la que han escrito los caminos áridos
y en aquella que tantos hombres han compuesto
a tragos de hiel en las noches perdidas.

Un día cantaremos
a coro con los ángeles
(los ángeles son esos hombres
que han sorbido fuegos y metales
para que algún día las hijas puedan cantar con sus padres la canción de los ángeles; 
los ángeles que han muerto habrán de resurgir,
los que todavía vivan habrán de darles sus manos calientes
a las manos aún frías de los ángeles redivivos):
cantaremos tú y yo y los otros
mientras vamos haciendo una avenida por donde irán los niños
a buscar otra vez el arco iris.

Luego
yo seré tu niño
y tú me arrullarás.

1 comment:

Teresa Dovalpage said...

El poeta transforma la patria en naranja y las naranjas en poemas...

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