11.09.2010

Flores no me pongan: La supuesta fragilidad del ser y Virginia no quiere flores

Notas de Mayra Marrero
a Flores no me pongan

Virginia Woolf ha sido recreada en el cine, la literatura y también en el teatro. ¿Quién no recuerda Las horas, el extraordinario filme de Michael Cunnigham? o ¿quién no ha leído Orlando o Mrs Dolloway? Ella, junto a James Joyce, Gertrude Stein y T.S. Eliot, perteneció a los modernistas de los albores del siglo XX. Afín a las Bronte, controversial por ideas y carácter, V. Woolf es el espejo del pasado con un rostro del presente.
Con esa mirada, Rita Martín escribe, especialmente para Miriam Bermúdez, Flores no me pongan, recreada con agudeza por Yvonne López Arenal quien ahonda en los caminos de la universalidad del personaje y su atemporalidad. Virginia: artista, mujer, feminista y defensora de la libertad, guerrera de ideas y pacifista por naturaleza, mostraba ella misma una dualidad afectiva que la llevó a vivir en un mundo de alucinaciones, delirios y obsesividad por la escritura; pero también como a su personaje, Mrs Dolloway, la arrastraba a la mayor de las depresiones, por esa constante búsqueda de la verdad y la transparencia.
La puesta en escena de Flores no me pongan, recrea la ritualidad en la búsqueda de la muerte, la ambivalencia de esta mujer sin nombre que podría ser o no ser, que habita en varios espacios anímicos, que deambula en las calles abogando por sus derechos, que no busca ataduras, que cree en la Revolución del 68, que fuma y bebe, que reza y se mutila, que se representa ella misma, que se mueve, que se calma, que cae y otra vez vuelve a levantarse. La fragilidad versus la entereza por su muerte, decidida y planeada en su intención de diluirse, la retrata en la historia como un enigma o como una mujer envuelta en un halo de misterio. Su adiós a la vida lo dibujó en aguas transparentes y su inmortalidad en ríos de tinta negra.
Música, luces y escenografía, tres elementos que junto a otros complementan la alquimia discursiva de Yvonne López Arenal y la enriquecen a partir de sus propias interpretaciones. Con los fragmentos musicales de Aurelio de la Vega, Mario García Joya en el diseño de luces y Arnaldo Simón en el diseño de escenografía.
Virginia, recreada en este proyecto teatral, es afín al Butoh, (danza japonesa) lenta o maníaca, íntimamente dolorosa, libre o coreografiada. Flores no me pongan, es una re-contextualización de la escritora que se resiste a una definición, a una explicación. Es sencillamente el juego-encuentro de tres mujeres que hoy hacen una.


Habla Yvonne Arenal, directora de la puesta en escena:


Virginia no quiere flores
Por Jesús Hernández
Diario de las Américas 11.06.2010
El estreno de una obra que promete llamar la atención es motivo de celebración. Texto concebido por la escritota cubana Rita Martin, afincada en Virginia,bajo el título Flores no me pongan, que el grupo Akuara Teatro estrena en la sala Havanafama el viernes 12.
“La pieza recoge los momentos finales de Virginia Woolf”, la célebre escritora inglesa, comentaba Yvonne López Arenal, directora de la puesta en escena. “Momentos cruciales de sus últimos minutos, así como un recuento los pasajes más importantes de su vida”, ampliaba.
Una vida turbulenta que tuvo a la literatura como mejor aliada. Adeline Virginia Woolf (1882 – 1941) fue novelista, ensayista y escritora de cuentos, así como editora y feminista. La escritora que se quitara la vida tras un largo batallar contra ella misma. Considerada por muchos como una de las figuras más destacadas del modernismo literario en el siglo XX, continúa siendo una fuente inagotable para la escritura y la interpretación.
“La pieza de Rita Martin es una historia irreverente que no está apta para menores”, afirmaba Yvonne. “Es el alma libre de Virginia. Una pieza atemporal que nada tiene que ver con el filme The Hours (2003) interpretado por Nicole Kidman”, clarificaba. Un alma libre que repasa polémicos temas como la sexualidad, el judaísmo y la guerra. Lectura dramatizada que tuvimos la oportunidad de disfrutar, bajo el auspicio del Instituto Cultural René Ariza (ICRA), en Miami el año pasado.
“Esta es otra de las puestas en escena que son fruto de la serie de lecturas del ICRA”, recordaba la directora y también actriz, así como escritora, Yvonne López Arenal. “Un magnífico proyecto que ha dado a conocer la obra de escritores cubanos de Miami”, agregaba.
Con Flores no me pongan el grupo Akuara Teatro asume su segunda representación, luego de una primera etapa en Los Ángeles bajo el nombre Avellaneda. La noche de Eva, escrita, dirigida e interpretada por Yvonne, fue la primera producción de la agrupación en Miami el pasado mes de junio.
“Esta vez contamos con una escenografía sencilla, pero muy simbólica”, diseño de Arnaldo Simón, anticipaba la conductora de la representación. “Cada elemento tiene una función determinada. Incluso, la música (compuesta por el maestro Aurelio de la Vega) tiene una función determinante”, ampliaba, “al ser mayormente música dodecafónica (doce tonos) la utilizo como la recreación de doce voces que persiguen a Virginia”.
Miriam Bermúdez caracteriza al personaje principal, mientras Yoan Vega asume la interpretación oportuna de las muchas otras voces. “Originalmente el texto menciona voces que persiguen a Virginia, pero decidimos materializar esas voces con un actor”, explicaba.
“Estoy muy contenta con el fruto de los ensayos”, afirmaba Yvonne. “Miriam está muy entregada al personaje. La autora lo creó pensando en ella como actriz. Mientras Yoan está haciendo muy bien su parte”.

La pieza será estrenada el viernes, 12 de noviembre, 8.30 p.m. en la sala Havanafama Teatro Studio, 752 SW Avenida 10, Miami. Telef. 786 308 1764 y 786 319 1716. Funciones viernes y sábado 8.30 p.m. hasta el 20 de noviembre.

1 comment:

Anonymous said...

Felicidades, amiga mía. Enhorabuenas. Un abrazo de Raúl Ortega.

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