1.07.2011

MARÍA ELENA HERNANDEZ: LIBRO DE LA DERROTA

En este 2011 la poeta cubana María Elena Hernández debuta como narradora. Con el Libro de la derrota, un título al punto, la escritora da cuenta del fin de las utopías y de conflictos humanos que se manifiestan dentro del vivir regido por los grandes discursos. De esta novela, publicada por Azud Ediciones, el lector puede adelantarse y leer un fragmento de la misma en Grafoscopio. Desde ahora, anunciamos una prosa precisa y limpia con un argumento de revision social y personal que induce al pensamiento. Pero ahora, le damos la palabra a María Elena Hernández-Caballero en esta breve entrevista:

Para nosotros no puede ser otra cosa que una desilusión,
una derrota
R.M.: ¿Por qué el título el Libro de la derrota?
M.E.H.: Hace tiempo que sabemos que las utopías agonizan. Sin embargo muchos, especialmente en América Latina, se empeñan en ponerle sueros, inyecciones y todo tipo de energizantes a la revolución cubana. Están negados a aceptar que tienen delante un cadáver. Pero nosotros que nacimos y crecimos dentro del proceso revolucionario, que le entregamos lo mejor, nosotros la hemos visto deteriorarse, traicionarnos, corromperse. Este proceso nos amargó, nos dividió, nos expulsó y todavía nos lacera. Para nosotros no puede ser otra cosa que una desilusión, una derrota.
Todos, incluso los victimarios, son víctimas del sistema
R.M.: De los capítulos y personajes, ¿alguno en especial como favorito?
M.E.H.: Los personajes de la novela tienen una mezcla de ternura, tristeza y desamparo, que me resulta difícil elegir uno. Todos sobreviven como pueden sin perder el humor chispeante del cubano. Todos, incluso los victimarios, son víctimas del sistema. Pero tal vez es Mosca Blanca, ese mal vecino que nos vigila y que todos hemos tenido alguna vez, el que resume a una generación que no quiere dar el brazo a torcer y que actúa como autómata, con conceptos preestablecidos. También me gusta el capítulo donde aparece el Comandante, a mitad de la novela, donde confluyen la mayoría de los personajes, a partir del cual la comedia empieza a tornarse en tragedia y comienzan a desencadenarse los sucesos más amargos, los más tristes de la historia.
Cuando llegué a Argentina algo cambió
R.M.: ¿Cómo y cuándo se dio en la poeta María Elena Hernández la necesidad narrativa?
M.E.H.: Cuando llegué a Argentina algo cambió. Me resultaba difícil expresarme con la poesía. No se si tenga mucho que ver, pero salir de dos islas (Cuba y Chile) para entrar en el continente, adentrarme en esa infinitud de tierra y naturaleza salvaje, amplió mi horizonte. Llegué además en un momento del país donde había protestas masivas, miles y miles de personas marchaban a la casa de gobierno golpeando cacerolas. Me daba mucha envidia, equivocados o no, aquello era grandioso. Yo también salí a protestar y, con esa adrenalina, días después, empecé a escribir la novela.
No puedo desprenderme de la poeta
R.M.: ¿En qué medida la poesía te resultó útil (o desfavorable) al entrar en esta nueva faceta creadora?
M.E.H.: Creo que soy una poeta que escribió una novela y ahora escribe cuentos, relatos, textos inclasificables. Mi narrativa es tan concentrada, tan minimalista como mi poesía. No puedo desprenderme de la poeta cuando escribo, ésa es mi esencia.
no me impongo escribir esto o aquello
R.M.: ¿Es esta novela un alto transitorio en el camino de la poeta o piensas ya en nuevos proyectos narrativos?
M.E.H.: Es probable que a partir de ahora escriba tanto narrativa como poesía. No pienso mucho en eso, no me impongo escribir esto o aquello. Ni siquiera me impongo escribir. Por el momento agradezco estar activa, y cuando vuelva la sequía (siempre vuelve), pues viviré.
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MARÍA ELENA HERNÁNDEZ-CABALLERO. (La Habana, 1967). En 1994 llegó a Chile donde residió algunos años y fue cofundadora de la Editorial Las Dos Fridas. Reside desde el 2000 en Buenos Aires, Argentina.
Ha publicado: Donde se dice que el mundo es una esfera que dios hace bailar sobre un pingüino ebrio, poemario con el que obtuvo el Premio David de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en en 1989; Elogio de la sal. (Santiago de Chile: Editorial Cuarto Propio, 1996) y Electroshock-Palabras (Argentina: Editorial La Bohemia, 2001). En este 2011 debuta con su primera novela Libro de la derrota por Azud Ediciones. De próxima aparición, el poemario La rama se parte.

4 comments:

Anonymous said...

Que alegria saber que la creatividad de María Elena se expande ahora a la novela: a ver dónde podemos leerla, pues muchos libros publicados en América Latina no llegan a España. Saludos. Alberto Lauro

Teresa Dovalpage said...

Muy buena entrevista. Me gustaría leer un fragmento de la novela. ¿Alguna posibilidad de que lo incluyas en Grafoscopio?
¡Gracias!

Marlene Denis said...

Qué alegría saber que María Elena sigue dando batalla! Me gustaría adquirir el libro.
Un abrazo,
Marlene Denis

Yosie Crespo said...

Hace muchos años cuando apenas tenía 17 años, descubrí "Donde se dice que el mundo es una esfera que Dios hace bailar sobre un pinguino ebrio" en el librero abandonado de un primo que se fue de Cuba, no lo dudé dos veces y lo tomé, nadie más leía en aquella casa. Lo traje conmigo a Miami. Conmigo ha estado todos estos años. Un sábado en la tarde de este Marzo de alguna forma vuelve a mi mente y lo busco, lo busco por todas partes hasta dar con él. En la noche ya reunida con varios poetas de Miami, cenamos y leemos tus versos. Luego encuentro que Rita y vos están juntas en Grafoscopio. Así es lo que nos toca vivir, nada es casualidad. Abrazos y gracias por el fuego.

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