6.26.2023

Daniel Céspedes Góngora: MARÍA ZAMBRANO Y LATINOAMÉRICA: ESPACIOS PARA EL DIÁLOGO A PROPÓSITO DEL MONOGRÁFICO SOBRE MARÍA ZAMBRANO



MONOGRÁFICO MARÍA ZAMBRANO EN AMÉRICA LATINA: 
LA AURORA QUE NO CESA. 
COORDINADORA: MADELINE CÁMARA. 
(TSN nº13, 2022), 
PUBLICADA POR EL AULA MARÍA ZAMBRANO 


Con los reconocimientos que le llegaron en vida a María Zambrano (1904-1991)‚ la atención hacia su persona y obra no se hizo esperar. Sin embargo‚ es después de su partida física que sus libros cobraron una vitalidad ascendente que se ha corroborado con los años. La que una vez se catalogó a sí misma como “tardía”‚ ha tentado a los pensadores más disímiles de todo el mundo. La filósofa errantela dama de la palabra‚ explaya una suerte de saber no sistémico‚ donde exterioriza una escritura fragmentaria‚ poética y muy atractiva‚ en que la condición de exiliada desplegó una ética vital en franca sintonía con su aprehensión estética. El “mira a ver” de Zambrano‚ viene a expresar una aparente detención hacia la vida en toda su riqueza que encuentra pronto‚ por influencias de escritores de su tiempo (Scheler‚ Ortega‚ Machado‚ Unamuno‚ Massignon…‚ su propio padre Blas Zambrano) y del pasado (Platón‚ Sófocles‚ Quevedo‚ Nietzsche…)‚ una manera singular de compartir su visión exclusiva acerca de las ruinas‚ que es auroral como la propia aurora y la razón poética‚ el registro de escritura del delirio‚ sus concepciones a contracorriente del fracaso‚ los ínferos‚ la luz y la noche‚ los sueños‚ el racionalismo europeo‚ la historia y lo divino… Existe una ruta para estudiar a María que es la de la cronología frecuente. Pero‚ hay otra más arriesgada: esa que a veces repara en su primer libro Horizonte del liberalismo (1930)‚ para así conectar pronto con sus textos breves‚ de supuestos caminos cortos‚ y que luego la filósofa poeta ampliará en sus venideros volúmenes. Los textos breves‚ junto a fotografías y correspondencias‚ son los que testimonian —no siempre entre bastidores— una fe de vida de su andar errabundo por los países que se complacieron con su persona (Chile‚ México‚ Puerto Rico‚ Argentina‚ Cuba…). Es, precisamente, la relación de María Zambrano con América Latina la que permite comprender con mucho la naturaleza de sus mejores libros‚ algunos escritos con posterioridad en Europa como Claros del bosque (1977). Razón le asiste a Luis Ortega Hurtado cuando acota: “Su pensamiento nunca se podrá comprender en plenitud sin recurrir a las revistas y diarios donde expuso en gran medida la originalidad de sus planteamientos, que posteriormente investigaría y desarrollaría en profundidad y extensión en sus tratados filosóficos”. 
   Hoy‚ cuando los estudios sobre su obra son ya profusos‚ volver la mirada sobre el trayecto de Zambrano por América Latina es de un acierto admirable por cuanto auxilia al ser humano una de las pensadoras más atendibles del siglo XX. Zambrano es una intérprete sin igual de la creación y destrucción de Occidente desde esos innegables tratos entre lo sagrado y lo divino, la realidad y los sueños, la vida y el ser que ella advierte y comparte. El monográfico sobre María Zambrano, publicado por la revista Transatlantic Studies Network (TSN nº13, 2022) y coordinado por la zambranista Madeline Cámara, ahora lo reproduce la escritora cubana Rita Martín en su bitácora Grafoscopio con lo que esperamos llegue a ese público en la Isla que reverencia a Zambrano. No caben dudas que esta compilación es de capital importancia para aquilatar cuanto representó y representa la presencia de la mejor discípula de Ortega y Gasset para Latinoamérica. 
   Amparo Zacarés Pamblanco‚ en un texto que generaliza la disposición creativa de María y que pudiera figurar en cualquier dossier sobre la pensadora‚ concibe una estructura que toma como punto de partida Filosofía y poesía (1939) —libro diferente, pero hermano de Pensamiento y poesía en la vida española (1939) —‚ uno de los preferidos de Octavio Paz. Y así‚ conecta a la primera mujer en alcanzar el Premio Cervantes en 1989 con uno de los países más entrañables en su existencia. De hecho‚ es México el contexto que evoca en el discurso de agradecimiento por el Cervantes. Cuanto significó México para su desempeño como docente‚ escritora y amiga de Alfonso Reyes y otros autores valiosos viene a ser confirmado por Alberto Enríquez Perea. La pintora y ensayista Rosa Mascarell Dauder —también gestora cultural— retoma la crítica de pintura como arista tentadora en el discursar de Zambrano. Para quienes no hemos tenido la oportunidad de leer Algunos lugares de la pintura‚ y para los que sí‚ cada texto que la relacione con un autor determinado será de particular interés. Por ello hay que aproximarse a los diálogos entre María y Juan Soriano. Madeline Cámara‚ en la nota de su segundo texto para este monográfico‚ aborda la correspondencia entre Zambrano y la arqueóloga ítalo-francesa-mexicana Laurette Séjourné. “Era su ‘método’, como el zambraniano, demasiado intangible…”‚ escribe Madeline. 
   No es caprichoso que el monográfico a ratos fluya por las correspondencias simultáneas que la andaluza pudo continuar. En un momento en que Manuela Moretti dejar ver cómo se fraguaron las cercanías entre Zambrano y el poeta panameño Edison Simons‚ Goretti Ramírez recuerda el extenso epistolario de María con Reyna Rivas —que es tan distinto al que mantuvo con Lezama Lima en fecha casi coincidentes— para adentrarse en como el delirio —a la manera zambraniana— influyó en la poesía de la poeta venezolana. Coincide también con el intercambio epistolar que conservó un tiempo más efímero la “querencia de la amistad” con María Luisa Bautista‚ esposa de Lezama‚ y que José Prats Sariol glosa para resaltar en primer lugar a una mujer menospreciada, incluso, intelectualmente‚ “donde la falta de escrúpulos o el fanatismo político han querido circunscribirla a labores domésticas y juicios rudimentarios”. Ivette Fuentes‚ asimismo‚ fija su atención en las cartas entre Lezama y Zambrano para adentrarse en el “vértice de encuentros” que propicia un diálogo entre sus obras.  


   Otros textos sobre Cuba muy recomendables son el de Shelby Hennessyi‚ quien relaciona a través de la maternidad frustrada a Gertrudis Gómez de Avellaneda y María Zambrano (se desconoce aún mucho sobre la pérdida de un hijo de la veleña)‚ y el de María Elizalde Frez acerca de la amistad no sólo entre Zambrano y Lydia Cabrera‚ sino de la autora de El monte con Federico García Lorca y como se relacionaron con la razón poética. En La Habana es donde María escribió más textos y dio más conferencias que en otras regiones de Latinoamérica‚ pues como recuerda Juana Sánchez-Gey Venegas en su texto “María Zambrano: sus relaciones personales y su aportación a Cuba”‚ la estancia interrumpida en suelo cubano data de 1936 hasta llegar a 1953. Al escribir sobre su paso por Puerto Rico y la relación con la tertulia de intelectuales de La Cabaña‚ Madeline Cámara acierta en lo siguiente: “Mucho más difícil para Zambrano mantener el equilibrio que en los tiempos de su etapa mexicana, y nada comparable al momento habanero, donde alcanzó una inserción más natural dentro del diálogo intelectual, a través del grupo Orígenes, pero no sólo con ellos, como ya he dicho en otras ocasiones”. 
   A propósito de que en julio de 1937 Vallejo y Zambrano asistieron al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Valencia‚ Rita Martín evoca aquel encuentro no dado del todo entre el peruano y la española que‚ sin embargo‚ no le impidió a María homenajearlo en el retrato sobre Vallejo: “El misterio de la quena”‚ mientras David Álvarez Martín presenta la relación de amistad que existió entre Juan Bosch y la exiliada ibérica.
   Chile en María Zambrano es casi un capítulo aparte (1)‚ aunque no parezca de la misma importancia desde el punto de vista de las publicaciones en términos de cantidad‚ habida cuenta que la estancia de la filósofa resultó breve en comparación con México y Cuba. El 14 de septiembre de 1936 se había casado con Alfonso Rodríguez Aldave‚ que fue nombrado secretario de la Embajada de la República Española en Santiago de Chile. En el álbum fotográfico de sus desplazamientos queda el registro de un retrato grupal de ocho personas en el que despunta en el extremo derecho‚ serena pero penetrante‚ la mirada de una María de unos treinta y dos años. La estancia fue breve‚ en efecto‚ aunque provechosa para colaboraciones en revistas y periódicos chilenos y para libros como Los intelectuales en el drama de España (1937)‚ el epílogo a Madre España titulado “A los poetas chilenos de Madre España” (1937) y la preparación de otra antología: Romancero de la guerra española (1937). Si el ensayo historiográfico de Luis Ortega Hurtado es exhaustivo‚ el de Francisco José Martín Cabrero es harto revelador. Cabrero continúa profundizando, y amplia con sus propias tesis, el hallazgo hecho por Cámara, (Atenea 152 ,2015,) sobre el concepto de la razón poética. El mismo es empleado por María primero en Chile‚ en el epílogo de la antología Madre España, 1937, y aparece antes de escribir el artículo en España “La guerra de Antonio Machado” y‚ por supuesto‚ precedentemente a la salida de Pensamiento y poesía en la vida española (1939). 
   Para cerrar el monográfico, se pregunta Cámara: “¿Cuánto le dio Zambrano a América?”. Al instante se responde: “No se puede hacer saldo, porque ni esta ni otras muchas antologías agotarían el tema; el legado vive en distintas generaciones”. Es indiscutible que sin el exilio español‚ el transcurso cultural en tierras americanas hubiera sido muy diferente. 
   La escritura de María Zambrano, de conjunto con su biografía, representa una suerte de ganancia personal que‚ de alguna manera‚ supera la pujante historia trágica que le tocó vivir y ahora nos toca a nosotros. Todo por la renovación del hombre en su camino plagado de derrotas en lo personal y grupal. Sin embargo, la bienaventuranza es un derecho y, por ende, una posibilidad en el camino de la vida humana. De reencontrarse con ella al inicio, sobre la marcha y al final‚ se trata entonces. He ahí el discurso auténtico de la pensadora, comprometido y comprometedor con Latinoamérica y el mundo, sobre todo si tenemos en cuenta cómo se vive al presente en un lamentable apego a la realidad harto inmediata (ya ni siquiera razonada) y de espalda a la poesía de cuanto simula despreciarla. 

 Notas 
1. Por razones técnicas del bitácora y la cantidad de texto que permite incluir en una sola página, tres de los ensayos se encuentran en en la página anterior. Se trata de los ensayos de Alberto Enriquez Perea, Ortega Hurtado y Martín Cabrero. El lector debe picar o hacer click en “older posts”. Pedimos disculpas por la molestia. 

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