11.20.2011

RITA MARTIN: TRIBUTO A ELENA TAMARGO


Para Elena Tamargo, porque nadie se marcha para siempre

CALIZ
¿De dónde viene
esta hora
que me alcanza
el cáliz que no vierte
el alma?
¿Adónde llega
la sustancia, única planta
que ablanda
la hoja del recuerdo
tan amarga?
¿De dónde y a dónde
va la lanza
si la sangre limpia,
leve mancha
y tibia en la pared
nos desengaña?
Respóndeme viajero que conoces:
¿De dónde y a dónde
es la esperanza?

MARCHA
Voy por este aire como por la tierra
escanciada de vino en la llovizna
donde jugábamos a ser
herederos de un tiempo sin olvido:
la memoria entraba en la belleza
para que todo sea confundido cuanto antes.
Era la fijeza
seduciendo al río sobre las palomas.
El aire torna idea la sustancia y el día
no se hace sin la voz que no se escucha:
algún silencio viene con la letra en blanco
como blanco amanecer que no renuncia.
Era la escritura del poema
en lo eterno inmóvil
probando su ausencia
hasta desaparecer, fugaz, en este cielo
como son los ríos cuando al mar van a dar.
Así es todo, hasta la despedida
que en la resurrección de una imagen
aplaza el encuentro,
Instante de ir hacia lo oscuro fecundante
de esa visión que anhela el alma.
Así es todo, por hoy, mañana no sabremos.

ODA
Por sobre el río de tu cuerpo
temblaban las madres
caricias abiertas en dos surcos.
Lo demás era arena y sólo arena.
Los difuntos hundíanse
en la choza de limón apartada
con ventolera de algodones
donde el amor huele a marzo.
Sonreías con las banderillas de la vaca
en la piedra que no es metal
caricias esplendía la luna.
Se formaba la roca en el vientre.
Entre alcanfor y nube
grabó el cielo aquel grito
la voz tan bello grabó.
Lo demás era rosa y sólo rosa.
Y un anhelo y una seducción y el mar.
Canción de amantes
amanece en la ventisca
al son de una niñez.
Lo demás era campo y sólo campo.
Color sin la razón más cruda
en una nota manos clavileñas
bogan tu sangre.
El adiós no permiten.
Lo demás era mar y sólo mar.
Levantas la cabeza
y entonas la andante avecinada
al cuidadoso nombre que recuerdas
porque has nacido para siempre.
Emigra el ave siempre emigra
hacia sus rotos pedazos de luz.
Tributo que nos es tan necesario
como si el mar apenas lavase
estos cargos sin dios que no redimen.
Hasta septiembre un hasta
y hasta del basta como punto
reflexiona el segundo y a tu lado
sucede, transcurre la corriente.
Porque fueron tus manos a la entrega
de aquellos versos en la resurrección
la tierna imagen retorna en elegía
y un cazador olvida la memoria,
mirada sobre el manto
en el que por la nada apareces razón de esta palabra.

En la madrugada de hoy, 20 de noviembre del 2011, supimos de la muerte de la amiga y poeta Elena Tamargo. Para ella, estos viejos poemas que siempre le gustaron, quizás, como una premonición.

1 comment:

Anonymous said...

hermosos poemas
querida rita
siempre
roger

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