8.18.2012

5 PREGUNTAS A ELVIRA DE LAS CASAS



Elvira de las Casas entrevista por Rita Martín


Elvira de las Casas.
Fotografía: Diego Rodríguez Arché.

me atrevería a decir que, salvo dos o tres excepciones, 
la guerra del Escambray no ha sido tratada en la literatura de ficción del exilio

R.M.: En una entrevista que te hiciera la Editorial Silueta dices que en la década del noventa conociste a muchos de los protagonistas reales de esta novela (presos políticos o miembros de familias exterminadas) y que en un inicio comenzaste a escribir un libro de cuentos que no conservas. ¿Por qué crees que desde siempre diste preferencia a lo ficcional en lugar de lo testimonial?
Elvira de las Casas: Por una parte, siempre me ha interesado la ficción, escribía cuentos desde que era joven, en Cuba. Y por otra parte, el tema del Escambray ha sido tratado minuciosamente en libros de testimonio y de ensayos, tanto por parte de personas que estuvieron vinculadas con este conflicto como por estudiosos que reunieron la información de los sobrevivientes. Creo que uno de los mejores, si no el mejor libro de este tipo, es Escambray, la guerra olvidada, de Enrique Encinosa. Sin embargo, aunque el tema tiene muchísimas aristas que explorar en cuentos y novelas, los escritores del exilio no le han dedicado mucho espacio en su obra. Es más, me atrevería a decir que, salvo dos o tres excepciones, la guerra del Escambray no ha sido tratada en la literatura de ficción del exilio, a diferencia de la literatura oficial de Cuba, que en los años 70 le dedicó una cantidad enorme de libros al tema en cuentos y novelas, donde por supuesto, los alzados eran presentados poco menos que como monstruos con colmillos chorreando sangre, mientras que los milicianos siempre eran personas impolutas. Lo cual no quiere decir que no haya habido crímenes horribles mientras duró el conflicto, pero los hubo de ambas partes, igual que hubo personas que pelearon honradamente por defender las ideas en las que creían en los dos bandos. Pero aprovecho para aclarar que Doce mensajes a Hércules no es una novela sobre las guerrillas en el Escambray, sino que la historia transcurre en un pueblo cercano, donde lógicamente la vida de todos sus habitantes se ve afectada de una u otra manera por el conflicto.


la propia estructura de la novela se apoya en el mito griego

R.M.: En estos días previos a la presentación de la novela se insiste mucho en hablar del costumbrismo presente en la misma. Sin embargo, la presencia de un nombre, Hércules, me remite inevitable al mito…
Elvira de las Casas: Efectivamente, la propia estructura de la novela se apoya en el mito griego, pues tal como Heracles o Hércules tuvo que realizar 12 trabajos encomendados por Euristeo, el personaje de mi novela recibe 12 mensajes con trabajos que debe cumplir en el pueblo donde vive, Hormiguero del Campo, y cada uno de esos mensajes es un capítulo diferente. No quiero adelantar el desenlace de la novela, pero el lector irá descubriendo, a medida que la vaya leyendo, el simbolismo del nombre que le han designado al misterioso espía que es capaz de poner de cabeza al pueblo.


la realidad es que hubo un enano en el presidio político 
que era de armas tomar. Más bien eran dos enanos, el padre y el hijo

R.M.: ¿Por qué elegiste incluir el personaje de un enano en tu primera obra de ficción?
Elvira de las Casas: Podría decirte que el enano representa al pueblo de Cuba, que aunque es pequeño por su tamaño, es grande por su valor y bla bla bla. Pero no, la realidad es que hubo un enano en el presidio político que era de armas tomar. Más bien eran dos enanos, el padre y el hijo, y vivían en una zona rural de Cienfuegos, mi ciudad. Los dos estuvieron presos en los primeros años de la revolución, y el más joven era bastante belicoso, por lo que los guardias trataban de molestarlo para oírlo pelear y decir todo tipo de groserías. Me contaron que había un guardia en especial que, a la hora de contar a los presos, siempre decía que había uno menos, aludiendo a que no podía ver al enano en la fila, por su tamaño. Hasta que alguien le decía: “no falta nadie, aquí está el enano”. Y éste se le paraba delante al guardia, gritando: “¡enano, sí, pero con unos c…s de este tamaño!” Muchos de tamaño normal no se hubieran atrevido a hacer lo mismo, así es que ese enano sí que los tenía grandes, como él decía, y lo menos que se merece es estar en una novela.


ahora ese humor o choteo cubano tiene un matiz muy marcado de cinismo

R.M.: A Dulce María Loynaz le gustaba recordar que antes de 1959 el cubano reía. Al igual que en la Loynaz, en ti hay una conciencia de un mundo perdido en el que la gente acostumbraba a reír y a llevarse bien.  ¿Por qué consideras tan vitales estas características identitarias tan aparentemente simples? ¿Hay posibilidad de retorno a estas para la nación cubana o ya el humor y el choteo cubanos han quedado transformados?
Elvira de las Casas: El hacer que la gente comenzara a odiarse por diferencias de opinión política fue una estrategia muy bien pensada de la dictadura y que les dio muy buen resultado por muchos años. La gente comenzó a retirarle el habla a sus propios familiares si no pensaban como ellos, algo que nunca había ocurrido en un país donde se podía tener de amigos a personas de todas las afiliaciones políticas como la cosa más natural del mundo, sin que fuera motivo de discusión. Eso cambió con el castrismo. Pero lo que no han podido cambiar los Castro es la disposición natural del cubano a reírse hasta de sus propias desgracias, lo que sin duda nos ha ayudado a sobrevivir todos estos años. Solo que ahora ese humor o choteo cubano tiene un matiz muy marcado de cinismo, algo común en todas las sociedades donde hay una dictadura comunista. Espero que algún día, cuando desaparezcan los motivos por los que surgió ese componente de cinismo en los cubanos de la Isla, renazca el humor sano y la solidaridad humana que siempre nos caracterizó.


                                                                  a paso lento pero seguro

R.M.: ¿Otra novela en el tintero?
Elvira de las Casas: Ahora estoy trabajando en una novela con un tema y una época muy diferentes a la anterior. La historia comienza a finales del siglo 19, en un pueblo de Castilla la Vieja, España, donde nació mi bisabuela. La protagonista, al igual que ella, emigra a Cuba a los 15 años, y termina sintiéndose una cubana más, aunque sigue adorando las manzanas y el vino tinto hasta el día que muere, a una edad muy avanzada. A veces pienso que me he metido en camisa de once varas, pero ahí voy, avanzando a paso lento pero seguro.

Más enlaces de Elvira de las Casas en Grafoscopio

"Olvida el tango y canta bolero" (Fragmento de la novela Doce recados a Hércules)
"Elvira de las Casas, entrevista cortesía de Conexos"

2 comments:

Jorge Carrigan said...

Buena la entrevista. Ya estoy metido en el libro y estoy empezando a descubrir sus encantos.

Felix Anesio said...

me ha gustado la entrevista; es elvira, tal y como la conozco. exitos y ya me ves rita: sigo tu blog, encantado.

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