7.02.2012

ALBERTO LAURO: HIJO DE MORTALES (POEMAS)


Selección de textos del poemario Hijo de mortales, 
Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina
Ciudad de Cieza.





VIDA DE POETA

(Konstantino Kavafis)

A través de mis lentes
He visto el mundo:
Un grueso cristal nos separaba.
Entre desoladas y tristes paredes,
Grises como mi traje de oficinista gris,
Transcurrió mi vida.
Nada de lo que me rodeó inspiró
Ni siquiera uno solo de mis versos,
No así los bellos e innumerables muchachos
Que por mi ser pasaron.


PARA LLEGAR A DELFOS

Cruzar el mar. Perdido en la ciudades.
Pasar entre brumas la intemperie.
Protegido está el que para siempre escapa
Extranjero hacia la noche de las islas.
Enmudecer pisando las fronteras.
Herido evadir las trampas, los ejércitos.
Evocarte en la presencia
De otros cuerpos. Oír de cerca la blasfemia,
Alabanzas, labios de dignos oradores,
Miserables. Padecer los riesgos
Del que avanza al caminar como un inútil.
Y llegar a Delfos, donde el Oráculo,
Entre humos perfumados, me grita
La ofensa irreparable para quien vive:
Mortal e hijo de mortales.


NUEVAS CANCIONES DE ORFEO
                                               
A Blanca Varela.
Yo
        Orfeo
Voy ciego y solo
Del fuego a la tiniebla
Del espanto al dolor
De la noche al cementerio
Del abismo al abismo del barro
           Sin cuerpo
                 Sin alma
Palpando con mis manos
Los huesos de otros que ya han muerto muertos
Alabando al sol
Con cristal de labios rotos

Yo
         Orfeo
Cantor de sombras
Hijo de sombras
Mendigo errante de las sombras
Busco a alguien entre brumas
Laberintos      cuartos oscuros     tinieblas
Preguntando qué es el amor
Dónde ha ido          fuego fatuo
Qué silencio lo sepulta
Yo que me he mirado en sus temibles ojos
Que estuve alguna vez vivo
Únicamente en ellos
Espero a qué cruel lazarillo
Para guiarme entre ruinas
Y tenderme trampas
Dádiva de anhelos insepultos
Imposibles sueños

Dirán
            Ahí va Orfeo
Antes brillante cantor
Virtuoso ejecutante de la cítara
Y el arpa de fiebre
El de la voz sublime
Ahora con lamentos
Aeda de lo Oscuro
Huésped del Hades
Príncipe de la soledad
Heredero del abandono
Y sólo las sombras
Saben que he amado

Qué hacer
Si el otros es ahora vacío
Cómo darle luz a la llama extinta
Con qué brisa alimentarla
Arrebatársela al hastío
Cuándo    dónde     por qué
Dije lo que no dije y sentí lo que sentí

Esculpir la estatua decapitada del amor
Esa mano cae
        Ese rostro es ausencia
Y olvido en el mar de la noche
Arrastra cuerpos
A la orilla de qué playas

En el deseo
Todos mis navíos se hundieron
Sin brújula
                 Sin Norte
Los voy reconociendo
Sólo veo náufragos
Sobre la arena
Las bocas de los muertos
Dicen mi nombre
Están cantando mi canción
Han hecho suya mi voz
Los siento    los oigo      los palpo
La ceniza del infierno es ya mi adiós
Y ese himno
Que olvidarán los hombres
Cuerpos dormidos
En los embates de la memoria de la sangre
Los cuerpos de los que amé dónde están
Cuándo se fueron
En qué arpía ahogan su furia
Negando a los que en otro tiempo
Me dieron su sed bajo la lluvia
La nieve       el fuego
Eran de hiel y rencor sus abrazos
Dónde has ido
Tú      el esperado
Ahora que ya no intento retenerte
Despierto con sed
Con estos ojos de arena
Este rostro de madera carcomida
Y en mi alma el incorrupto diamante
Hallado en el desierto
Ilumina a Nadie
Hecho del crisol del carbón de mi destino.
Como pájaros huimos
Despavoridos      sin  mañana      sin sueño
Sin vuelo ya      ni aire
Flotando en la nada        la tormenta
Es el ojo de un inmenso ciclón.

Qué espanto
La cercana primavera.
Como  inútil      absurdo
Torpe pájaro sin vida
Hablo aún mientras
Desnudo desciendo a los infiernos
Al Hades que es la ausencia
Cada día
            Cada instante
En que la estrella se apaga
En la baba del cíclope tuerto
Allí donde en silencio
Para siempre callarán
La voz
                El canto
                                La palabra.

3 comments:

Carmen Karin Aldrey said...

Qué gran virtuoso Alberto Lauro! Su poesía es agua clara que discurre con suavidad.. agua profunda.. incluso cuando morimos con él en sus muertes...

poetahabanero said...

dulde dolor intimo, hermoso oceano donde navegar la tristeza de las palabras extraviadas: poesia.

juan carlos cremata malberti said...

Querido Alberto: Si sin siquiera habernos visto ya te quiero. Luego de estos tres poemas, caigo a gus pies, rendido. Gracias poeta imprescindible enfermo de poesía. Te venero

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