8.03.2012

ROGER SANTIVAÑEZ: MUNDOS SUMERGIDOS: MOVIMIENTO KLOAKA 30 AñOS


UNA
Corrían los últimos días de agosto de 1982, exactamente el 30 –celebración de Santa Rosa de Lima– mientras vagaba por las calles del Cercado. Como era mi costumbre –después de internarme por librerías y discotecas– recalé en el restaurant Wony del jirón Belén. Degustaba tranquilamente una cristal helada, cuando en eso hizo su aparición Mariela Dreyfus, poeta sanmarquina y amiga mía. Ella y yo habíamos estado participando en varias reuniones durante el verano de ese 1982, junto a Dalmacia Ruiz-Rosas, José Antonio Mazzotti y Rafael Dávila-Franco para lanzar un nuevo Movimiento literario que habría de empezar con una revista denominada Tienda de Marimba. Este proyecto se había diluído con el paso de los meses. Por eso fue una especie de iluminación cuando súbitamente Mariela Dreyfus y quien redacta este testimonio, decidimos fundar el Movimiento Kloaka. El nombre tenía que ver con la sociedad peruana de esos momentos. Nosostros proveníamos de lo que podríamos llamar el Estado de bienestar del reformismo velasquista e -inmediatamente antes- de la conciencia política generada por la respuesta popular al desmontaje de las reformas del fascistoide gobierno de Morales Bermúdez, quien presionado por las huelgas y movilizaciones de 1977 y 1978 se vio obligado a convocar a elecciones generales para 1980. Dichas elecciones las ganó el candidato conservador Fernando Belaúnde y –por supuesto– no resolvió los problemas fundamentales que  aquejaban  al pueblo peruano. Por el contrario campeaba el hambre y la desesperación para las mayorías, mientras la corrupción –básicamente el narcotráfico- se apoderaba como una peste de todas las esferas del poder. La sociedad peruana era una cloaca –decidimos- y entonces fundamos el Moviniento Kloaka, revindicando la letra K y el fonema /KJ/  de la vanguardia y el idioma kechua –respectívamente– así como su significado underground, es decir, estar bajo la tierra, en los subterráneos, donde siguiendo a Rimbaud –pensábamos– ocurre la verdadera vida y no en la hipócrita mascarada social del sistema.
De entre nuestros compañeros de Literatura en San Marcos escogimos al poeta Guillermo Gutiérrez y al narrador Edián Novoa, por considerarlos aptos para acompañarnos en la aventura que iniciábamos. Empezamos a reunirnos los cuatro comprometidos y logramos una cohesión extraordinaria a través de intensas conversaciones donde cada uno de nosotros, iba contando su vida, sus traumas de la niñez y de la adolescencia. De este modo alcanzamos una gran hermandad y solidaridad colectivas. Y nos sentíamos iluminados, portadores de un nuevo mensaje de poesía, arte y liberación. Nos fijamos una fecha próxima  para juntar diversos textos que cada uno escribiría y así configurar nuestro Manifiesto fundador. Pero la rapidez de los acontecimientos nos ganó: fueron integrándose al Movimiento Kloaka nuevos miembros. Primeramente José Alberto Velarde, a quien conocí al coincidir en un concierto de Alfredo Zitarrosa en el Campo de Marte. E inmediatamente después Domingo de Ramos, llevado por Mariela Dreyfus. Luego se suma el brillante y talentoso pintor Enrique Polanco, con una fervorosa reunión  en el Wony –como siempre– celebrando la noche eterna de poesía que vivíamos. En una de esas noches, me encontré con Mary Soto y tras explicarle lo que estábamos preparando, ella decidió integrarse a Kloaka, cosa que hizo ipso facto. Finalmente Julio Heredia, quien a la sazón trabajaba como periodista de la revista “Gente” decidió plegarse al Movimiento, a los pocos minutos de hacernos una extensa entrevista que empezó en el taller de Polanco en Barranco y culminó en La Herradura. Nos acompañó en este viaje Bruno Mendizábal, convertido en nuestro primer simpatizante. Bruno caminaba por San Marcos con un maletín en el que había puesto una inscripción que rezaba: Kloala Nueva Fuerza. Por aquellos días el poeta Rafael Dávila-Franco se solidarizó con el Movimiento, lanzando un manifiesto titulado Atestado que recogía el espíritu de nuestros postulados, acción por la que sus alumnos de Los Reyes Rojos lo dibujaban –en el huerto de sus clases de biología– con un banderín radiante que decía: KLOAKA.
DONA
LA entrevista que nos hizo Julio Heredia para “Gente” funcionó como el Manifiesto que íbamos a escribir y que ya no fue necesario. Nos abocamos entonces a la preparación de nuestro recital de estreno. Esto ocurrió el 11 de febrero de 1983 en el bar La Catedral de la Plaza Unión. La lectura de poemas se combinó con una suscinta exposición de Polanco y cerramos con un concierto de Durazno Sangrando banda de rock y chicha conformada por Rodrigo Quijano, Fernando Bryce, Octavio Susti y Daniel Brodiano.  También intervino Edgar Barraza, el legendario Kilowatt con una banda sin nombre integrada por Raúl Montañez –que luego sería de Leuzemia– Antonio Arias  y Antonio Infantes de Temporal, grupo que podríamos considerar proto-subterráneo. Poco después organizamos otra presentación en el Auditorio Miraflores, gentilmente cedido por la primera actriz Dalmacia Samohod. En esta ocasión invitamos a los poetas de nuestra generación. De modo que esa noche del 21 de abril leyeron Eduardo Chirinos, Raúl Mendizábal, José Antonio Mazzotti y Frido Martin. Así como el grupo Omnibus. La música corrió a cargo de Kola Rok banda de Kilowatt y Delpueblo con su rock fusión andina. En diciembre de 1982 había viajado a Piura y allí organizamos la sección Nor-Kloaka, con el poeta Lelis Rebolledo, el músico Tanis Quesada y el pintor César Badajoz. Posteriormente –octubre de 1983– realizamos otro concierto-recital en el Auditorio Miraflores, junto a Delpueblo, banda que algunos han visto como la vanguardia musical del Movimiento Kloaka. A la sazón Delpueblo era una sola entidad, conformada por Piero Bustos, Jorge Acosta, Ricardo Silva, Yolo Flores, Antonio Lértora y Alfredo Calvo. Sus canciones emblema de aquel momento eran Escalera al infierno y Posesiva. A estas Alturas ya podíamos afirmar que el ideario del Movimiento Kloaka se sintetizaba en tres puntos básicos: a) escribir una poesía –componer una canción o pintar un cuadro- que expresara el sentimiento –el alma– de las masas explotadas de aquel monstruo urbano llamado ciudad de Lima, usando para ello el habla cotidiana y directa en su plasmación como lenguaje poético y/o artístico; b) cuestionamiento frontal de todo el sistema ideológico del estado burgués bajo el que habíamos crecido –llámese Iglesia, Patria, Sociedad– en busca de formas alternativas de vida y realización humanas –cerca de la Anarquía– distintas en el plano ético y estético, potencializando nuestra dimensión de artistas y seres de nuevo tipo; y c) la integración de las artes y la restitución de la experiencia estética a la vida cotidiana y al discurrir sencillo de las gentes.
KLOAKA desarrolló una intensa agitación en distintas universidades de Lima, ya sea en San Marcos –con la poeta Tatiana Berger– o en la Universidad Católica, donde  –junto a Frido Martin– denunciamos y protestamos contra su expulsión por haber escrito en uno de los albos muros BRETON VIVE. Para esta ocasión circulamos un volante co-firmado con Sombra en llamas que era el lema de nuestro compañero de ruta Frido Martin. Igualmente en los barrios de los distritos limensis: en el Rímac con la célula rock integrada por los hermanos Ricardo y Raúl Montañez, Kilowatt, y el entonces jovencísimo colegial David Pillman. En Lince, gracias al agit-prop de Bruno Mendizábal el mensaje liberador de Kloaka llegó a la collera de los hermanos Alfonso y Pepe Torres, alias Travis y Gino Ravina. De Lince también fue la banda Medias Sucias de Cali Flores  y Pepe Gómez Sánchez –fallecido antes de tiempo– quienes se adhirieron espontáneamente al Movimiento. En Barranco vía Polanco estuvo muy cerca de nosotros el pintor maldito Roberto Cuenca, alias Caballo y en cierta medida Armando Williams, Cherwin quien pintó –junto a Quijano y Bryce- el telón escenogáfico del primer happening kloakensi en el Auditorio Miraflores; igualmente Charo Noriega y Juan Javier Salazar –al lado de Williams-  miembros del grupo Huayco. En el verano de 1984 –época que podríamos considerar la última del Movimiento- organizamos –con el concurso fundamental de José Antonio Mazzotti en calidad de aliado principal, nomenclatura bajo la que colaboró también Dalmacia Ruiz-Rosas- el tercer recital en el Auditorio Miraflores, 21 de febrero de dicho año. Contó con una performance realizada por la dupla Frido Martin y Fernando Bryce. Mientras el primero de ellos tomaba una tacita de te, impecablemente ataviado con un smoking y procedía a leer  en voz alta –sin orden ni concierto–  párrafos de la Biblia mezclados con textos de la guía telefónica, Fernando Bryce se entregaba a una demencial interpretación con su batería hasta terminar destrozándola a puntapié limpio, al mismo tiempo que quien redacta estas memorias, los animaba enfervorizadamente desde bambalinas. Ese fue el canto de cisne colectivo de Kloaka y también el personal de Bryce, quien pronto dejó el rock –era el baterista de Durazno Sangrando–  para convertirse en el prestigioso pintor de la actualidad. Para esta presentación editamos el único ejemplar de nuestra revista Kloaka 1 que vino con el Manifiesto de los 3 acápites.
TRENA
POSTERIORMENTE –en 1986– el poeta José Alberto Velarde en París editó los Cuadernos Kloaka Internacional, colección que incluyó Poesía de Domingo de Ramos y el libro Aproximación a S. Colonia & otros poemas de Rodrigo Quijano, el cual había obtenido ese año el premio de poesía en los Juegos Florales de la Universidad Católica. El espíritu del Movimiento Kloaka soibrevivió –de algún modo– en las acciones de arte y performance callejeros del  Comité Killka –liderado por Mary Soto– a partir del happening Thanatos go home y los siguientes escenificados en el boulevard Quilca entre 1989 y 1991. Igualmente la Kloakada ocurrida en la discoteca-pub Bizarro del Parque Kennedy en Miraflores –organziada por el poeta Manuel Liendo– con ocasión del lanzamiento de Pastor de perros de Domingo de Ramos en el verano de 1994. Esa noche realizó una brillante performance en torno a Santa Rosa de Lima, el artista plastico Germaín, e hicieron música Delpueblo y Kilowatt y sus cuchillos. Se presentó así mismo el audiovisual Made in Perú –que incluye Kloaka, la película de Emilio Bustamante– creación de Alfredo Márquez, miembro fundador del taller de artes plásticas NN. Existe un video de esta ceremonia radical trabajado por José Luis García, ex miembro igualmente de los NN. El espíritu de Kloaka –podría decirse– también continuó –en cierto modo– a través de la relación –individual- de algunos de sus ex-miembros con no pocas bandas del período inicial de la movida del rock subterráneo del Perú hacia 1984-89. Y en publicaciones como el suplemento cultural Asalto al cielo de El Nuevo Diario en 1986. Para cerrar esta nota historiográfica, es pertinente consignar que cada uno los miembros, aliados y simpatizantes de lo que fue el Movimiento kloaka ha desarrollado una consistente obra literaria y artística –tanto los poetas: Mariela Dreyfus, Domingo de Ramos, Julio Heredia, Mary Soto, Guillermo Gutiérrez Lyma, José Alberto velarde,  José A. Mazzotti, Rafael Dávila-Franco, Bruno Mendizábal, Rodrigo Quijano, Frido Martin, Tatiana Berger; el narrador Edián Novoa y los pintores: Enrique Polanco y Fernado Bryce -  ocupando un sitial correspondiente en la historia del arte peruano a caballo entre fines del siglo XX y éste que ahora vivimos.
CADENA
Fuentes bibliográficas básicas para el estudio del Movimiento tenemos: los libros “Movimiento Kloaka (1982-1984): Cultura juvenil urbana de la postmodernidad periférica” y el capítulo correspondiente en “Las provincias contratacan.Regionalismo y anticentralismo en la literatura peruana del siglo XX” ambos de Ulíses Juan Zevallos-Aguilar así como “Poéticas del flujo.Migración y violencia verbales en el Perú de los 80” de José Antonio Mazzotti. Los artículos “22 años del Movimiento Kloaka” de César Angeles en la revista de internet  Ciberayllu y “Violencia y ‘otredad’ en el Perú de los 80: de la globalización a la Kloaka” de Paolo de Lima en el # 58 de la Revista de crítica literaria latinoamericana. También los artículos inéditos de Germán Labrador de la Universidad de Princeton, de Giancarla Dilaura de la Universidad de Prairie View en Texas y de Julio León de CUNY, New York.
Los distintos eventos que estamos realizando [ Ver Programa en el post respectivo] –gracias al auspicio del Ministerio de Cultura, la Universidad Ricardo Palma y la Universidad Científica del Sur–  celebran  el aniversario níumero 30 de la fundación del estado de revuelta poética denominado Movimiento Kloaka –la neovanguardia contracultural más radical de la poesía latinoamericana-. La celebración consiste en un programa de recitales, presentaciónes musicales, mesas redondas, paneles académicos  y la edición de un CD con bandas compañeras de ruta; todo en torno al Movimiento Kloaka, aquella anarquía perdida de los 1980s en el Perú.

                       Agosto del 2012. Junto al río Cooper, New Jersey          
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