2.01.2013

RUBÉN SICILIA: PRISIONERO Y VERDUGO



A Fernando Arrabal

Husmell Díaz y Annieye Cárdenas.


Farsa Poética en un Acto

Personajes:
FASO
PURA

(La escena en penumbras, se enciende lento a resistencia. El espacio de acción puede ser un calabozo, un sitio snuff de sexo, o una casa llena de objetos extraños. Ella esta sentada en un potro de torturas sujeta firmemente con aros de hierro y los ojos vendados. Lleva un velo de novia sobre la frente.  Sufre. Alrededor, objetos en un abigarramiento desordenado. El con una máscara,  un látigo que hace restallar continuamente en el suelo y aditamentos de sádico sexual gira lleno de placer, con aires de torturador, en derredor de ella)

Faso: ¡¿Qué somos?! ¡¿Acaso un par de colibríes que disputan sobre la misma flor?!
Pura:  ¡ No, de seguro!¡Tu nombre es Faso y el mío Pura! Y más allá de estas palabras que se tragan lo que en verdad somos,  somos también un hombre y una mujer....
Faso: ¿Y... qué más? Dime... ¿Qué más se esconde detrás de las palabras..?
Pura:  Nada que pueda explicarse hablando... Somos el polvo y el viento al mismo tiempo.
Faso: Siempre te ha gustado adornarlo todo.
Pura:  Peor es mirarlo todo con ojos llenos de vulgaridad.
Faso: ¡Es locura convertir la realidad en lo que está en tu mente!
Pura:  ¡¿No crees bendita la locura que desea embellecer las cosas?!
Faso: ¡Siempre has querido un héroe romántico!
Pura:  Sí, he soñado siempre con un héroe romántico.
Faso: ¡Pero yo no soy ese romántico!
Pura:  Escúchame... yo sé que somos un hombre y una mujer.
Faso: ¿Comprendes que un hombre y una mujer tienen también un lado instintivo, animal, irracional que no puede ser ignorado?
Pura:  ¡Seguro! ¡Suéltame y verás!

La suelta y se queda a la espera de algo trascendental.Ella lo desnuda ansiosamente y le quita el látigo mientras él se deja hacer.

Faso: ¡¿Y ahora?!
Pura: Ahora sería capaz de violarte y después abandonarte... Ahora sería capaz de llevarte a caballo sobre una brisa ligera...
Faso: ¿Solo eso? ¡Hazme sentir tu sexo sobre mí, cabalgándome!
Pura: ¡No quiero! ¡Soy libre! Nada más tengo que sentir el girar de mi cabello desplegado en el viento... ¡Puedo hacer cualquier cosa!
Faso: ¡Ser libre! ¡Me gustaría ser libre alguna vez!
Pura: Ahora mismo. ¡Déjame hacer!

Le cubre de talco completamente y empieza a rozarle la piel extrañamente con el látigo produciéndole una mezcla de placer y dolor.

Faso: (en éxtasis) ¡Atrévete a ir más lejos, a hacer todo lo que quieras ahora!
Pura:  Sí, pero antes tengo que mirar el mundo porque tenía una venda...
Faso: ¡¿No será todo esto una cómoda imitación de libertad que inventamos en nuestra desolación?!
Pura:  Tal vez, pero es lo mejor que tenemos.
Faso: Y... ¿nunca me habías visto, realmente?
Pura:  Nunca.
Faso: Imagínate que eres un pájaro azul y que nada puede retenerte...
Pura: No estoy segura, pero creo que antes de la manzana, una vez fui así...
Faso: ¿Desde entonces hemos estado aquí?
Pura:  Eso creo.
Faso: Es demasiado tiempo... ¿Cómo ha sido eso posible?
Pura:  Somos los primeros...Nos han concedido eterna permanencia.

Se escucha el  sonido del  mar embravecido y los dos se quedan expectantes. Pura hace un gesto de alarma y Faso se viste rápidamente sacudiendo el talco de su cuerpo.

Pura:  Tengo miedo.
Faso: ¡Qué importa! ¡Bajo este cielo todas las puertas van al mismo sitio!
Pura:  ¡Tengo miedo del futuro!
Faso: Yo también. ¡¿Qué es ese ruido?!
Pura:  El mar.
Faso: ¡¿El mar?!
Pura:  Sí, estamos rodeados por una extensión de agua sin fin.
Faso: ¡¿Ah?!¡¿Vivimos en una isla?!
Pura:  Sí.
Faso: ¡Eso suena terrible!
Pura:  Así parece, una inmensa extensión de agua cierra las fronteras.  
Faso: Entonces tengo que ver el mar que está detrás de esas paredes.
Pura:  Al mundo no tengo que verlo para saber que hay una cárcel allá afuera... ¡Cuidado!
Faso: ¿Entonces no es aquí donde están las rejas? ¿Eso es lo que ves?
Pura:  En un espacio cerrado se tiene la ilusión de que afuera hay libertad. No, las rejas pueden estar en cualquier sitio.
Faso: ¡¿Y a mí sí me ves, me ves cómo soy?!
Pura:  Creo que sí.
Faso: Debe ser hermoso eso... No ver con el color del cristal con que se mira. ¿Y entonces..., no tenemos que hacer algo para pasar el tiempo?
Pura:  ¡Tú eres quien debe hacer algo que no te imaginas!
Faso: ¡¿Qué?!
Pura:  Pon tu mano entre mis piernas...
Faso: ¿Y eso para qué?
Pura:  Porque es muy rico, muy placentero... y ahora sí quiero.
Faso: ¿No te arrepentirás?
Pura:  Prueba a ver.
Faso: Sííí...
Pura:  ¿Te gusta?
Faso: Mucho... no sabía que esto fuera tan agradable.
Pura:  Hay algo mejor.
Faso: ¿De verdad?
Pura:  ¿Quieres verlo?
Faso: Seguro.

Ella le toma la cabeza y la mete debajo de su falda. Él hace sonidos ininteligibles. Ella chilla de placer. El sale de debajo a respirar.

Pura:  ¡Sigue, sigue!
Faso: Es muy rico... ¡Pero tengo que respirar! No sabía que esto fuera así...
Pura:  Eres un señor inocente... un ángel que me enviaron desde el cielo... (Aparte) O un tonto que no se da cuenta de que el placer no se detiene bruscamente....
Faso: ¡¿Y tú... tú quién eres?!
Pura:  No lo sé bien, pero hoy me parece que soy una zorra... una mujer tremenda que por su libertad puede hacer cualquier cosa...
Faso: ¿Que vas a hacer?
Pura:  Lo debido.
Faso: ¿Qué es lo debido?
Pura:  Lo correcto.
Faso: ¿Y qué es lo correcto?

Pura lo manda a callar con un gesto del dedo en los labios. Le pone unas esposas y lo amarra al fondo mientras lo erotiza. Luego toma el látigo y se pasea alrededor de él evidentemente excitada, y lo acosa con el látigo.

Pura:  ¡Piensa una frase célebre!
Faso: ¡La tengo!
Pura:  ¡Dímela!
Faso: ¡«A bailar y a gozar con la sinfónica nacional»!
Pura:  ¡OH, que profundo!
Faso: ¿Ves cómo puedo entrar en terreno elevado?
Pura:  Soy tu discípula, no puedo competir con tanta filosofía.
Faso: Si eres mi discípula... tengo un enigma para ti.
Pura:  ¡Seguro que lo adivino!
Faso: Prueba a ver.
Pura:  ¡Dispara!
Faso: ¡¿Qué ?!
Pura:  ¡Que desembuches, niño, que nos coge la noche!
Faso: ¿A ver, qué tipo de hombre  crees que haya dicho alguna vez: «Yo no estoy ni a favor, ni en contra, sino todo lo contrario», eh? ¿Un artista? (Pura niega con la cabeza) ¿Un  obrero? (Pura niega más enérgica) ¿Un erudito? ¿Un campesino? (Pura niega y hace un gesto de rechazo con la mano) ¿Un político?
Pura:  ¡Ese, ese mismo es! ¡Sin dudas!
Faso: ¡Asombroso, has aprendido mucho, pero libérame y te daré la última lección!

Faso la mira suplicante. Ella se apiada y asiente haciendo una reverencia. Lo suelta y se queda mirándolo a la expectativa.

Pura:  ¿Y ahora?
Faso: Ahora jugaremos a que soy el padre.
Pura:  Eso parece aburrido.
Faso: Todo tiene su técnica. «Porque la técnica es la técnica y sin técnica no hay técnica». El juego más fácil es el del padre.
Pura:  ¡¿Tú estás seguro?!
Faso: Claro. El padre manda y todos los demás obedecen.
Pura:  Ese juego parece pa’ que lo juegue uno solo.
Faso: ¿Tienes miedo?
Pura:  Cuando uno manda y todos los demás obedecen comienza la tiranía.
Faso: ¿Y acaso no hay uno que siempre debe tomar las decisiones?
Pura:  ¿Quieres tomar todas las decisiones por mí?
Faso: Sí, como si fuera tu padre.
Pura:  Esta bien papá, haré lo que tú digas.
Faso: Así me gusta hija mía. Te doy permiso para que juegues entre los árboles del parque.
Pura:  ¿De verdad, papá? ¡Qué papá más bueno!

Faso-Padre asiente y la despide solícito mientras ella se aleja. Las luces cambian y el ambiente sonoro también. Pura-Niña en el parque. Pueden entrar imágenes de Video al fondo.

Pura:   (cantando) ¡ Uyy tralala, qué bueno es vivir, qué bueno es soñar desde la dulce niñez  vagar  por el parque pensando en mi príncipe azul. Saber que la vida es para gozar y reír sin fin! (Transición) ¡Qué muchacho más bello! ¡¿Será esto el amor o será deseo?! 

Vemos en la pantalla de video, un joven que se aproxima por el parque. Le hace gestos provocadores a Pura-Niña y ella se vuelve gelatina.

Pura:  ¡No te vayas, por favor, me gustas! ¡Te deseo mucho!

El muchacho del video –que debe ser el propio Faso disfrazado de joven- le hace gestos obscenos y desaparece. Pura desolada no sabe qué hacer. Luego sonríe recordando algo grato y se esconde tras un arbusto mientras se excita recordando. Finalmente se masturba, cuando está muy excitada, aparece Faso-Padre airado.

Faso: ¡¿Pero, qué estás haciendo, niña!?
Pura:  Lo mismo que te he visto hacer a ti, papá.
Faso: ¡No puede ser lo mismo, porque tú no tienes lo mismo entre las piernas!
Pura:  Bueno... ¡Lo mismo que te he visto hacerle a mamá!
Faso: ¡Pero niña, por Dios, no puedes imitar todo lo que ves!
Pura:  ¿Por qué?
Faso: Pues porque...porque.... ¡Niña! ¡Los hombres sí, pero las mujeres no!
Pura:  ¿Y por qué te alteras tanto, papá?  No entiendo bien qué quiere decir eso de los hombres sí y las mujeres no, papá...
¿Puedes explicármelo?
Faso: ¡Quiere decir eso y basta! ¡Que se grabe en tu cabeza! ¡Los hombres sí y las mujeres no!

Pausa dramática donde Faso y Pura se miran en vilo, casi a punto de enfrentarse. Pura se quita los elementos con que incorporo a la Niña negando con la cabeza.

Faso: ¿Y ahora qué pasa?
Pura:  Que no me gusta hacer de niña con un padre tan bruto...
Faso: ¿Y entonces no haremos nada?
Pura:  ¿Y qué si no hacemos nada?
Faso: No por favor, tengo terror al vacío.
Pura:  Esta bien, hay algo que quisiera hacer.
Faso: ¿Algo cómo qué?

Pausa dramática. Ella se pone una bata blanca de enfermera y asume una actitud aséptica. El, al verla así, se pone un sobretodo y unas gafas negras. Se pasean observándose mutuamente.

Pura:  (anunciando) Seremos una familia del futuro.
Faso: ¡Déjame vivir como quiero!... Tengo historias terribles en el baúl de mi memoria...
Pura:  ¡No temas! Nos casamos y ya...
Faso: ¿Casarnos...? Me parece que esto ya me sucedió una vez... hacer vida social... ¿Y fornicar hasta tener hijos?
Pura:  Dos o tres hijos. Aunque ya no es necesario fornicar para tener hijos.

Saca de la bata de enfermera una flamante probeta para recoger semen  y se la muestra radiante como una opción mientras se pone un guante de látex.

Faso: ¡Qué horror!
Pura:  ¿Horror? ¿A qué? ¿A no fornicar o a tener muchos hijos?

Baila alrededor de él un poco amenazadora con la probeta.

Faso: A todo. ¡A esa cosa!
Pura:  No entiendo, dijiste que le tenías terror al vacío. ¡Esta es la solución!
Faso: También me aterroriza lo lleno.
Pura:  ¿Solo eso?
Faso: Y el futuro, también me atemoriza el futuro.
Pura:  (levantando en alto la probeta) ¡Aquí está el futuro! ¡Yo misma te ayudaré, si quieres!

Ella se le acerca, lo acaricia y luego le zafa el pantalón, cuando va a meter la mano a través del calzón para masturbarlo el grita y se separa.

Faso: ¡Basta, no soy un semental, ni un hace-niños por botones! (Histérico)¡No dejaré que me uses como un aparato!

Se miran de hito en hito.

Pura:  Está bien, nos casamos y no tenemos hijos.

Faso suspira aliviado. Pura y él se levantan, se quitan lentamente la ropa anterior y toman el vestuario de boda mientras se escuchan acordes de marcha nupcial en órgano. Se paran frente al potro de torturas del inicio. Luz cerrada.

Faso: ¿Y ahora?
Pura:  Nada, igual que siempre.
Faso: Lo jodido es eso, que nunca pasa nada.
Pura:  Hay que empezar desde el principio.

Faso suspira resignado y va hacia el potro. Ella le pone las clavijas y las aprieta mientras el contiene el dolor... Ella en derredor, lo violenta con pequeñas «torturas» eróticas, que enervan a Faso, mientras lo acosa con la  palabra.


Husmell Díaz y Annieye Cárdenas.

Pura:  ¿Por qué, para que todo este juego doloroso? ¡¿Por qué vivimos así?!
Faso: Hemos escogido una danza absurda... el cazador y su presa... el tirano y su víctima... guerrero y cortesana...
Pura:  ¿Escoger? ¿Y si yo te hubiera sido infiel? ¿Y si nuestros sentimientos fueran una mentira más? ¿Y si todos los sueños dichos estuvieran condenados al vacío?
Faso: ¡Ahhh! ¡Lo sospechaba! Así que era eso... a veces me pierdo y no sé ya si te odio o te quiero... ¡por eso me he sentido como un insecto entre tus piernas...!
Pura:  ¡¿Ves?! Siempre igual, la vanidad masculina es tu bandera...
Faso: ¡¿Es que no pude darte el placer más secreto que tu cuerpo deseaba?!
Pura:  El placer... ja.... el placer... mira más allá, si quieres ser HUMANO. Debes saber que cuando el placer se va, otras cosas quedan. La felicidad es una flor rara de la que no puedes tomar todos los pétalos... Las que eran caricias mitad placer, mitad dolor se van haciendo más extremas.
Faso: No veo nada... pero he comenzado a quererte.
Pura:  ¡No mientas, tú no puedes quererme, tu lado animal mata este sueño!
Faso: ¡Es cierto, a través del dolor te siento mía!
Pura:  ¡Mientes de nuevo, ni siquiera puedes saber qué es del amor lo propio!
Faso: ¡Ahora lo sé, mi vida! ¡El amor da todo a cambio de nada, el amor se sacrifica, el amante piensa primero en la felicidad del otro!
Pura:  Te miro y me parece ver en ti a un héroe romántico... pero no, no puede ser... eso adorna la realidad y la pervierte.
Faso: Sí, pero también nos eleva y nos alza más allá de las bestias.
Pura:  ¡¿No eras tú quien deseaba liberar al animal que duerme?!
Faso: Has entrado conmigo en todos los delirios... ¡Siento que debo amarte!
Pura:  ¡Asombroso... un hombre distinto toma cuerpo en tus palabras!
Faso: ¡¿Aún no lo ves.... para poder volar es necesario haber lanzado todo el lastre?!
Pura:  ¡Ay, no me atrevo... pero una parte  de mí sueña con lo que dices!
Faso:(con un aullido desesperado) ¡¿Me quieres o no?!
Pura:  Porque te quiero llevo siglos aquí en este juego.
Faso: ¿Y por qué siento que todavía un vacío nos separa?
Pura:  Porque te quiero, pero aún no puedo amarte.
Faso: ¡¿Cómo es posible que no me ames aún?!
Pura:  ¡Porque para amarte necesito saber que son míos tus sueños y deseos!
Faso: (llorando) ¡Basta! ¡¿Que más quieres de mí?!
Pura:  Todo.
Faso: ¡Para darte todo será preciso saber quién soy y ser libre!
Pura:  (ríe a carcajadas) ¿Alguien puede saberlo y vivir en libertad? ¡¿Qué otra cosa podemos ser en este sitio, sino un pobre prisionero y su vulgar verdugo?! ¿Acaso no somos un par de colibríes que disputan sobre la misma flor?

Pura le quita la venda y no para de reír, pero entre la risa se filtran espasmos de llanto mientras lo suelta del potro. Los dos se miran, con una ternura indecible. Dudan si acercarse o no al otro. Suben al potro. Parece una foto familiar. Entonces se abalanzan en un beso desesperado, como sí les fuera en ello la vida, mientras la música sube.

 APAGÓN


Ciudad de La Habana. 
Martes 24 de febrero del 2004. 
Estrenada con éxito notable en el Café Brecht 
el 16 de diciembre 2005.


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Galería: Otras fotos de la puesta en escena:



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