5.07.2013

MADELINE CÁMARA: RITA MARTIN, SIN ITACA Y SIN PENELOPE



Este es un libro escrito desde la aridez de la “intemperie”, aquella de la que hablaba María Zambrano. En la colección de cuentos Sin perro y sin Penélope, a su autora, la cubana Rita Martín, no le interesa el regreso a Ítaca, la Patria; ni tampoco rescatar a Ítaca, la infancia; y a veces dudo incluso de sus propósitos de reinventar Ítaca: la literatura. Quien ha perdido su perro y su esperanza no puede transitar con facilidad los caminos trazados, le falta la mansedumbre. Por eso solo le resta el sitio solitario de la escritura. Martín lo sabe y “escribe duro contra los papeles” (“Salvamento. Tarea Cero” 15).
            Como todo libro que se propone romper lanzas contra las mordazas de la estética, este pequeño cuaderno se ve obligado a deslizar sus propias claves de lectura. Aunque  no creo que por consideración con el lector sino por puro narcisismo: “Porque no habiendo encontrado nada parecido me diera a la tarea de escribirlo” (Cita de las “Palabras epigonales’” de la autora).
            Esta ansia de “lo nuevo” que consume a casi todos los escritores, sobre todo a los jóvenes (y me obligo a prescindir de la digresión que merecería el tratamiento de género del asunto), nos obliga a leer con un doble, pero merecido esfuerzo. Creo que de lo que se trata aquí es de la construcción de un modo propio de decir, pero basado en la asimilación de intertextualidades, canónicas o no, a la vez que el entrelazamiento de motivos alegóricos de valor universal, pero resignificados bajo la óptica filosófica vivencial de la escritora y dentro de una estructura más poética que narrativa.
            Si aplicamos categorías tradicionales del relato como ambiente, conflicto, narrador, diálogo, personajes, tono, etc., obtendríamos un mapa difuso. Los personajes normalmente no tienen nombre, lo cual no quiere decir que no tengan pasado; el espacio parece ubicarlos en escenarios irreales, pero escuchamos la voz de Night King Cole y sentimos los efluvios del río Almendares. Empieza entonces el juego de las adivinaciones. Somos expuestos, sin recurrir a los códigos tradicionales, a una madeja de motivos, que como bien observó ya el fallecido crítico cubano Salvador Redonet, son los ejes estructurales del relato en Martín: la mujer, el hombre, Dios, las aguas, la ciudad, se suceden en estas historias cuya interpretación final debe subordinarse, como en la poética Expresionista, al golpe de efecto que causa la imagen.
            Intertextualidades evidentes: Wittgenstein y su temor de no poder escribir sobre ciertos temas, Kafka y su omnipoderoso Agrimensor, la teatralidad y el absurdo de Virgilio Piñera, las galerías borgianas, todo mezclado: desde las sombras de Platón hasta la mirada de Tarkvoski. Tampoco hay que olvidar la huella feminista señalada en varias críticas sobre la cuentística de Martín. Si bien este feminismo no se valida como ideología sino como fuerza deconstructora, opuesta a los patrones patriarcales de la estructura familiar y de los vínculos psicosexuales de la pareja, a la manera de las latinoamericanas Dialmela Eltit, Cristina Peri Rossi y Clarice Lispector.
            Todas estas señales confluyen en configurar una voz propia, aspecto sobre el cual deja la palabra a Beatriz Maggi: “Los cuentos—o lo que sean—muy buenos, aunque muy extraños, pero muy Ritawise, y muy Ritalike”.
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MADELINE CÁMARA. Teórica, crítica literaria y periodista. Se desempeña como profesora de literatura latinoamericana en la Universidad del Sur de la Florida (University of South Florida). Con un doctorado del SUNY en Stony Brook, M.C. ha recibido las importantes becas Rockefeller y Fullbright. Entre sus libros publicados sobresalen: Cuban Women Writers: Imagining a Matria (NY: Palgrave, 2008), La memoria hechizada (Barcelona: Icaria, 2002), La letra rebelde: estudios de escritoras cubanas (Miami:Universal, 2002), Cuba: the Elusive Nation (Gainsville, Florida UP, 2000),Vocación de Casandra (NY: Peter Lang: 2000) y Cuentos cubanos contemporáneos (Xalapa: Editorial Veracruzana, 1997).

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